Los amantes de Bausen – A mi amada Teresa

La Val d’Aran está llena de historias, fábulas y leyendas, pero siempre hay una de la que nunca te puedes olvidar.

Si nos dirigimos hacia el Bajo Aran, la zona que hace frontera con Francia, encontraremos pueblos con mucho encanto, enclavados en el tiempo y que prácticamente no han evolucionado. Uno de ellos es Bausen a escasamente 30 minutos de Vielha, una población caracterizada por su campanario, tejados de pizarra, calles estrechas y una construcción urbana totalmente rústica y tradicional. Es uno de los mejores ejemplos en arquitectura aranesa ya que aún se conservan todas las construcciones originales y hasta hace muy poco, aún conservaba los tradicionales tejados de paja.

bausen

Además de recorrer sus calles, investigar cada rincón y descubrir todo su encanto podréis realizar alguna ruta de senderismo, como el itinerario circular que atraviesa el hayedo milenario de Carlac, pero eso lo dejaremos para otro día.

Hoy os vamos a contar una historia real del pasado, trasmitida de generación en generación y la podréis convertir en un pequeño paseo de 15 min. La historia ocurrió a primeros del siglo XX entre dos jóvenes enamorados, Francisco y Teresa. Tomaron la decisión de casarse con el apoyo de sus familiares, amigos y vecinos del pueblo, pero eran años en los que la Iglesia tenía mucho peso y había un pequeño detalle, Francisco y Teresa tenían cierto parentesco familiar.

El cura del pueblo les pidió una cantidad de dinero bastante elevada para poder concederles el matrimonio, ya que al tener cierto vínculo familiar era necesario una dispensa de Roma. La pareja no disponía de tanto dinero y el cura les recomendó que no siguieran adelante con ese amor prohibido y que ambos continuaran por caminos diferentes y encontrar a otras personas con las que casarse. A pesar de las indicaciones del cura la pareja decidió seguir adelante con su historia de amor a pesar de no tener la bendición católica, pero si contaban con el apoyo de la gente de su pueblo.

Francisco y Teresa iniciaron una vida en común, tuvieron dos hijos y vivieron muy felices, pero no fue para siempre ya que una enfermedad arrebató la vida de Teresa con tan sólo 33 años. En esta ocasión la iglesia católica volvió a poner más problemas y el mismo cura se negó a darle santa sepultura en el cementerio del pueblo tras considerar que vivían en pecado y como pecadores no podían recibir sacramento alguno.

Ante esta situación todos los vecinos, amigos y familiares de Francisco decidieron ayudarle a cavar una fosa para su mujer y en tan solo 24h construyeron un cementerio civil en la parte más alta de la población, en una de las zonas con mejores vistas y en el mismo punto donde empezaron su historia de amor. Finalmente pudieron darle un entierro digno y a día de hoy descansa bajo la sombra de unos álamos y siempre con la presencia de flores frescas.

Francisco y sus dos hijos se exiliaron a Francia al estallar la Guerra Civil y la voluntad del amante, que nunca se volvió a casar, era descansar junto su esposa, pero al morir la circunstancias políticas y la burocracia impidió que su último desea se hiciera realidad. Sus hijos también murieron ya hace tiempo y son sus nietos quienes a día de hoy aún se encargan del cementerio civil.

teresa

“A mi amada Teresa, que murió el 10 de mayo de 1916 a los 33 años”

Este artículo tiene 1 comentario

  1. Ita Responder

    Preciosa y triste historia. He podido visitar el cementerio de Bausen para poder sentir la historia de Teresa y Francisco y me ha transportado en el tiempo a la época
    He sentido un escalofrio muy dulce y he sentido en un momento todo lo que he oido de ellos . Tan bonito cómo penoso , aunque me quedo con lo primero . Es digno de visitar , yo tuve que saltar el muro de piedra para poder entrar a ese pequeño cementerio que me hizo sentir tantas emociones en unos minutos

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